Por
PAULINA VIEITEZ
Viernes, 13 de Diciembre del 2019
NI CORRE NI ES COBARDE
En este tiempo he podido conocer a profundidad a Gerardo ya que abrimos una conversación enriquecedora que no ha cesado de tener lugar ni un solo día. Por tal motivo puedo decir con certeza que no le gusta correr, aunque haga sus ejercicios de otro tipo, “calixtecnias” digamos como se decía allá en su época; pero sobretodo sé y afirmo que no es un cobarde. De hecho es de los hombres vivos más valientes que he conocido. Ha sido un valiente temprano y un valiente que conjuga su valor en tiempo presente.
Explico:
Desde que decidió dedicarse al periodismo, hace ya muchos muchos pero muchos años, asumió todo tipo de riesgos y siempre lo hizo bien: desde cubrir conflictos armados a ser testigo de una ejecución con inyección letal a un prisionero y tener que pasar la nota a los compañeros periodistas. Fue confundido con un paisano de Yasser Arafat por ejemplo. Y también, entre miles de sucesos, cubrió la caída del muro de Berlín y el surgimiento del Euro. Todo con un agudo olfato periodístico que hizo, según atestigua nuestra amiga quien fue su jefa Lourdes Pallais, que sus notas siempre tuvieran hits, desde Notimex a las distintas agencias no solo nacionales sino a nivel internacional.
Si nos regresamos a veinte años atrás, en Chicago, fue lo suficientemente valiente, no solo para empezar a forjarse un nombre en el mundo literario en esa ciudad, sino además para perseguir sus pasiones, a una edad ya no tan temprana, digamos. Se entregó al teatro, arte que requiere de dedicación y de mucho entrenamiento y como todo lo que hace, lo hizo muy bien. No sólo actuó en numerosas representaciones en la compañía de teatro Aguijón sino que además adaptó obras como Romeo y Julieta y escribió Blind Spot, premiada en la escena artística hispana en Chicago y llevada a escena en Nueva York por la compañía de teatro en español y fue publicada además como libro. Creó la revista Contratiempo y el Festival de Poesía en abril. Ambos proyectos florecieron y siguen su curso aún sin estar ya él allá. Publicó con gran reconocimiento y recibiendo premios: A veces llovía en Chicago, Silencio del tiempo, y En el país del silencio. Se convirtió en un gestor cultural y en un referente de consulta respecto a los temas de migración, lengua, identidad, publicando más recientemente una antología que da cuenta de esto y que él prologó y antologó: Diáspora, veinticinco relatos de escritores que están escribiendo en español en Estados Unidos y en la cual se incluye también un cuento de su autoría. Antes de ello fue elegido por el Instituto Cervantes de esa ciudad para conducir el encuentro con Vargas Llosa tras recibir éste último el Nobel de Literatura, y por supuesto que no solo lo hizo bien sino que confirmó su posición como periodista, autor y defensor de la cultura, sobretodo de la hispanoparlante en Estados Unidos. Todo ello lográndolo con garra de lobo, con la determinación que lo caracteriza y sin flaquear.
Hablando del presente, de su valentía presente, muchas y muy fuertes razones lo trajeron de vuelta a México. Quemó sus naves y llegó aquí con tres maletas, y unas cuantas cajas de sus libros favoritos. Todos los demás, que también lo eran, no pudieron acompañarlo, así que los decidió donar, alrededor de 5000 volúmenes, a la Biblioteca Pública de Oak Park, sitio que había sido su vecindario, su lugar. Tras tomar la decisión de asentarse de nuevo aquí, y para ello se necesita algo más que voluntad, se necesita coraje y se requiere además estar un poco loco. Pero todo se le dio para que esta tierra volviera a hacerse suya. Han pasado escasos meses y ya se ha ido achilangando para bien y para mal.
Gerardo, ya vimos, por todos estos motivos, ni corre ni es cobarde. Se planta en donde decide y se arma de valor para conseguir lo que desea. Y lo logra.
Cuando una persona es tan generosa como lo es Gerardo, la vida suele pagarle ciento por uno. Creo que lo comprueba en cada amigo reencontrado, en las relaciones nuevas tanto laborales como personales, y en la gente que está aquí, acompañándolo en esta presentación y celebrando sus cincuenta y seis años de vida, que se cumplen justamente hoy.
Hay motivos de sobra para celebrar una vida, en este caso la suya, tan prolífica, tan vasta, tan llena de aventuras, tan rica en experiencias y con tanto nuevo por venir. Su humor ácido, su determinación para enfrentarlo todo, lo bueno y malo, su bagaje cultural y su sabiduría de niño travieso y de hombre que se ha hecho caballero, lo llevan a poder narrar con la pericia, con la habilidad con que lo hace en este libro que hoy presentamos: Correr es de Cobardes. De mis cuentos favoritos, incluidos en este volumen, les comentaré y leeré un poco cuando toque mi turno. Por lo pronto les pido un fuerte aplauso para nuestro autor y cumpleañero homenajeado hoy. Felicidades Gerry y gracias por tanto y tanto …!!