Jueves, 12 de Diciembre del 2019

NOS QUISIMOS … MATAR

Toda buena idea es como un bebé que nace siendo hermoso y todos entonces buscan atribuirse el parecido, lo bellos de los rasgos, su procedencia. Tener una buena idea no solo es vivir el privilegio de darle forma en tu mente, es gozar cuando la ves realizada, cuando toma forma hasta convertirse en lo que alguna vez soñaste.

Esto desde luego, a decir de Sergio, no nos pasó ni a mí ni a Jess, sino a él y a su amigo quien deberá disculparme pues no recuerdo su nombre. Ellos habían tenido esta gran gran idea, mucho antes que Jess y yo, gracias a una conversación que sostenían acerca de lo sorprendente que era la relación de él con su ex pareja: Jessica.

Así que las mujeres, como siempre pasa en la historia del mundo desde antiguo, llegamos tarde  a la explosiva y maravillosa idea de hacer un libro como el que hoy presentamos.

Lo bueno es que se hizo realidad y ya vive entre los lectores dando cuenta del gran trabajo que han tenido que hacer estos dos, mujer y hombre, tras su ruptura.

Es un tratado franco y revelador que dos conciencias libres e individuales deciden hacer en conjunto en torno a los mismos hechos, lo que compartieron y lo que sufrieron desde el génesis de su pareja hasta su ruptura. Pero no se quedan ahí, en el dolor, en el desconsuelo de la pérdida. Ya no son unos niños emocionales como lo eran quizás en el momento en que decidieron dar el paso y contraer matrimonio, como solemos ser casi todos, me atrevo a generalizar, incapaces de conocer en toda su magnitud la trascendencia de esa decisión y las posteriores consecuencias.

Siete años después de divorciados son capaces de revisarse, de reconocerse y de distanciarse también de aquellos que fueron y desde un lugar más maduro y funcional nos lo cuentan sin tapujos, en total desnudez de almas.

Eso hace que los lectores nos enganchemos desde el inicio, revivamos con alegría y tristeza nuestros buenos y malos momentos de vida y sobretodo de pareja. Recorremos nuestra historia personal de la mano de Jessica y Sergio, entendiendo sus dilemas, sorprendiéndonos de cómo la vida misma les va poniendo sus retos y también les va abriendo caminos.

Ellos lo han sabido hacer muy bien: transformar su ira en comprensión, su odio en tolerancia, su desazón en un nuevo y más rico sabor a libertad, a autoafirmación.

Y hay un punto clave a resaltar: es con lo que yo al menos me quedo y que me parece lo más valioso por mucho: el que saben cómo seguir siendo UNA FAMILIA. Y se lo han procurado a pulso. Con enorme inteligencia, autocontrol, y sabiduría. Lo he escrito con mayúsculas porque tengo el privilegio de conocer a sus maravillosos niños: a Sebastián y Camila que son la muestra perfecta de lo bien que han hecho su trabajo. Les han aportado lo mejor de los dos en un ambiente en el que prevalece la inclusión y la comprensión. Cada uno en su espacio y con esas personalidades divergentes suyas, han hecho HOGAR por multiplicado, no solo entre los cuatro que vendría a ser lo más importante, sino con sus familias extendidas. Todos se hablan, se comunican y comparten. Comparten también sus carencias y problemas, que al ser reconocidos, se vuelven menores y en unión se transforman en posibilidades.

Celebro que esta brillante idea, de Sergio, haya visto la luz gracias a la tenacidad de Jess, a su enorme experiencia en el ámbito de las letras, a su intuición y a la capacidad de ambos de desapegarse de sus egos, de desvestirse de soberbia, de deshacerse de sus caprichos y afán de ganar, para compartir un proyecto casi tan importante como sus propios hijos.

Estoy segura de que NOS QUISIMOS…MATAR será un libro de referencia, una lectura indispensable que ayudará a millones, sí millones así que prepárense Océano para reimprimir y reimprimir, a encausar las relaciones matrimoniales fallidas y convertirlas en divorcios tan tan exitosos y sustanciosos como el de Jess y Sergio. FELICIDADES a los dos ¡!!